Toda ruptura matrimonial es compleja y dolorosa, aunque, a veces, es la mejor salida a un matrimonio roto. Debemos cerrar círculos.

Cuando los cónyuges tienen hijos comunes menores de edad bajo su patria potestad, el divorcio se especializa, dado que existe un tribunal específico para tramitar todo juicio en donde se afecte o estén involucrados los derechos de los niños y adolescentes. En nuestro país, a esos tribunales se les conoce coloquialmente como “la lopna”, aunque su nombre oficial es Tribunal de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.

En dichos tribunales se da un trato especial a los niños y adolescentes, en vista de su interés superior. En materia de divorcio, si este es concertado, las partes llevan ante el juez su convenio en donde deben acordar, además del divorcio, lo atinente a las responsabilidades de crianza y de custodia, el régimen de convivencia familiar y la obligación de manutención de sus hijos comunes menores de edad. En caso de que los padres no estén de acuerdo, el juez los exhortará a alcanzar un convenio y, en caso que esto sea imposible, deberán tramitar el juicio para obtener el divorcio y fijar las instituciones familiares.