Hoy en día se piensa que el concubinato y el matrimonio son iguales, pero no es así. Si los convivientes quisieran los mismos efectos del matrimonio, contraerían matrimonio. Debemos tener cuidado y consultar a los expertos. Pero eso no significa que los convivientes estén desamparados.

Los unidos tienen el deber de socorrerse mutuamente en la satisfacción de sus necesidades. Del mismo modo, el concubinato genera copropiedad sobre los bienes adquiridos durante el tiempo de existencia de la unión, sin importar que los bienes aparezcan a nombre de ambos o de uno solo de los concubinos.

Los unidos tienen entre sí, vocación hereditaria, siempre que el deceso de uno de ellos ocurra durante la existencia de la unión.

Mientras exista la unión, cada concubino podrá exigir alimentos al otro.

Eso sí, al igual que ocurre entre los cónyuges, es nula la venta entre los convivientes, a efecto de impedir los fraudes en contra de los acreedores y, a diferencia de lo que ocurre con la comunidad conyugal, la comunidad concubinaria puede disolverse y liquidarse voluntariamente.

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Con mucha frecuencia, se piensa que el concubinato y el matrimonio son iguales. Dicha confusión deriva de lo dispuesto por el Constituyente de 1999 en el artículo 77 de la Constitución[1]. No obstante, tanto la doctrina, como el legislador y hasta la jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia, no lo estiman así.

El Constituyente de 1999 afirmó, que los efectos de ambas formas de consorcio sexual eran iguales. Sin embargo, hasta la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en un fallo con graves visos de inconstitucionalidad[2], aseveró –aunque con razón- que no son iguales[3].

¿Acaso no es cierto que, si los convivientes quisieran los mismos efectos del matrimonio, contraerían matrimonio?

Existen efectos similares, sobre todo en materia patrimonial, pero muchos efectos diferentes. La Sala Constitucional hizo una lista de efectos:

  • No existe el deber de convivencia entre los convivientes;
  • No cabe el deber de fidelidad entre los concubinos;
  • Los unidos tienen el deber de socorrerse mutuamente;
  • La mujer conviviente no puede usar el apellido de su conviviente;
  • La unión estable de hecho no produce estado civil;
  • El concubinato genera régimen patrimonial (comunidad de bienes adquiridos durante el tiempo de existencia de la unión);
  • La comunidad concubinaria se rige por las normas del régimen patrimonial-matrimonial;
  • Los convivientes no pueden otorgar capitulaciones matrimoniales;
  • Los unidos tienen entre sí, vocación hereditaria, siempre que el deceso de uno de ellos ocurra durante la existencia de la unión;
  • Mientras exista la unión, cada concubino uno podrá exigir alimentos al otro;
  • En caso de declaración de ausencia de uno de los miembros de la unión, el otro podrá obtener una pensión alimentaria;
  • Es nula la venta entre los convivientes, tal como lo establece el artículo 1.481 del C.C. con respecto a los cónyuges; y,

A diferencia de lo que ocurre con la comunidad conyugal, la comunidad concubinaria puede disolverse y liquidarse voluntariamente.


[1] Artículo 77. “…Las uniones estables de hecho entre un hombre y una mujer que cumplan los requisitos establecidos en la ley producirán los mismos efectos que el matrimonio”.

[2] Dado que contradice al propio texto constitucional en donde se dispuso que ambas instituciones producen los mismos efectos.

[3] “…el matrimonio –por su carácter formal- es una institución que nace y se prueba de manera distinta al concubinato o a cualquier otra unión estable, y por ello estas últimas no pueden equipararse íntegramente al matrimonio y, por tanto, no puede pretenderse que, automáticamente, todos los efectos del matrimonio se apliquen a las uniones estables.

En consecuencia, no es posible una declaración general que asimile las uniones (de cualquier tipo) al matrimonio, y por lo tanto, observa la Sala, hay que distinguir cuáles efectos del matrimonio se aplican al concubinato y a las posibles otras uniones estables”. (Ver: sentencia n.° 1682 del Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional, dictada el 15/7/2005 en el expediente 2004-3301, caso: Solicitud de interpretación del artículo 77 de la Constitución, interpuesta por Carmela Mampieri Giuliani, publicada en la Gaceta Oficial 38.295 del 18/10/2005).