Con frecuencia, amigos y clientes repiten la misma pregunta. Una madre disgustada por el resultado del divorcio, e incluso, debido a la causa misma del divorcio (infidelidad, abandono, injurias, etc.), trata de desquitarse del marido impidiendo que éste se relacione con los hijos comunes.

Otra práctica muy común es pensar que los hijos son un ámbito exclusivo de la madre y que el padre, al separarse de su esposa, debe olvidarse de ellos, salvo, para cumplir con la obligación de manutención. Nada más alejado de la realidad.

Es cierto que el padre tiene derecho a relacionarse con los hijos y que la madre no puede impedirlo, salvo que existan verdaderas causas que aconsejen la privación de la patria potestad, pero el verdadero derecho es el que tienen los hijos de relacionarse con sus padres y que en muchas ocasiones la madre olvida o desconoce.

La madre no hace daño solamente al padre cuando impide que éste vea o comparta tiempo con sus hijos; sino que el más perjudicado resulta ser el propio hijo, quien se ve privado de la compañía de su padre. Existen remedios, tanto amistosos como judiciales para estas situaciones. Consulte a su abogado de familia. Él sabrá cómo ayudarlo.