El divorcio implica cambios profundos y efectos perjudiciales para las finanzas de los excónyuges y ante la ruptura debemos prepararnos para ello.
Al divorciarse, una de las discusiones más agrias suele ser ¿cuál de los esposos se quedará con la vivienda? Si usted resulta el cónyuge beneficiado, tome en cuenta que hay gastos como el pago de los servicios públicos afectos al inmueble, o el condominio, así como los impuestos municipales, de los que deberá hacerse cargo. Si resuelve vender la vivienda, tenga presente que hoy en día hay muchos gastos y costos asociados, como el pago del adelanto de la porción de impuesto sobre la renta o los aranceles registrales.
El pago de los tributos es otro aspecto muy importante a considerar. Muchos impuestos son pagados conjuntamente por los cónyuges durante el matrimonio, como el impuesto sobre la renta, pero con el divorcio cada uno deberá hacerse cargo de los suyos.
Del mismo modo, ya que faltará una de las personas que colaboraba con los deberes del hogar, a la hora de hacer su nuevo presupuesto debe tomar en cuenta que deberá contratar a alguien que le ayude con las labores domésticas y el cuidado de los hijos.
Otras circunstancias a considerar, son el pago de las deudas, como el crédito que se haya contraído para comprar la vivienda, o las mensualidades de la tarjeta de crédito, y de los gastos de los hijos, tales como seguros médicos, matrículas de los colegios, etc.
Con el divorcio todo cambia, nada permanece, y debemos adaptarnos para cerrar ciclos.
