Parece mentira, pero hasta para divorciarse debemos hacer planes. Es verdad, no todo en la vida es planificable; existen imprevistos que harían palidecer hasta a los mejores estrategas, pero una decisión tan importante como divorciarse no debe tomarse a la ligera.
Antes de decidirnos, debemos meditarlo. En el calor de las discusiones no vale la pena ni siquiera considerarlo. Solo con cabeza fría y luego de una sincera reflexión podremos decir que estamos listos para divorciarnos, pero ya va, ahora hay que pensar en ciertos aspectos antes de emprender ese rumbo.
Con el divorcio la vida de los casados cambia. Así se logren excelentes acuerdos económicos, el estatus de la pareja trastabilla y si no se toman ciertas precauciones, podría ser difícil levantar cabeza.
Básicamente existen cinco aspectos a considerar, lo personal, lo patrimonial, los hijos, lo económico y, como no, la escogencia del abogado que nos ayudará en este tránsito y que debemos procurar sea el que mejor se adapte a nosotros.
En lo personal, mientras se está en el proceso de negociación, es preferible evitar tener nuevas relaciones sentimentales, no solamente porque no se haya hecho el luto y no se esté preparado para asumir nuevos compromisos, sino por algo más práctico: si eso llega a oídos de la otra parte, podrían arruinarse o entorpecerse las negociaciones.
En lo patrimonial, levanta un inventario de los bienes y sobre todo, busca los documentos, no solamente las actas matrimonio y de nacimiento de los hijos, sino las escrituras de propiedad de los inmuebles y demás instrumentos de adquisición de los bienes, estados de cuentas bancarios, etc. Tenlos a buen resguardo. Eso puede darle un mejor panorama de la situación patrimonial a tu abogado.
En lo tocante a los niños, hay que definir diversas circunstancias: quién ejercerá la responsabilidad de crianza y la custodia, en dónde se ejercerá y si esta será individual o compartida; qué régimen de convivencia familiar se establecerá en beneficio de los hijos y del progenitor no custodio; cómo será la obligación de manutención en beneficio de los hijos, etc.
Respecto al sustento, el divorcio es una decisión que podría hacer peligrar la salud financiera de uno o de ambos exesposos. En diario estadounidense The New York Times publicó esta lista de pequeños datos económicos para aquellos cuya vida matrimonial concluyó. Si usted usaba el seguro de HCM de su cónyuge, tome en cuenta que luego de firmado el divorcio no tendrá acceso a este beneficio. Es importante acordar quién se hará cargo de las deudas que se pagaban entre ambos cónyuges. Ya que no hay otra ayuda con las cosas del hogar, tal vez deba considerar la contratación de alguien que le ayude con la limpieza. Tenga en cuenta este gasto a la hora de hacer su nuevo presupuesto. Quién se quedará con la vivienda es una de las pugnas más enconadas en los casos de divorcios. Tome en cuenta que si es usted el cónyuge que se queda con la casa, es probable que haya gastos de servicios o condominios de los que deberá hacerse cargo. Si la intención es vender el inmueble también es recomendable precisar quién se encargará de los gastos de venta, papeleo, etc. El pago de impuestos es otro tema que hay que considerar con el divorcio, debido a que algunos cónyuges pagan en conjunto compromisos tributarios como el ISLR. Y no podemos olvidar, que la custodia compartida de los hijos puede traer una nueva tarea presupuestaria como la compra de ropa, computador, camas u otros accesorios necesarios para la segunda residencia. Finalmente, debes contratar al abogado con quien mejor te sientas. Busca, pregunta y trata de establecer desde el principio cuál será la extensión máxima de los honorarios. No vaya a resultar cumplido aquél viejo chiste, del matrimonio en donde los cónyuges pactaron que quien se quedara con más dinero producto de la liquidación de la comunidad conyugal, se quedaría con los niños y fue el abogado quien terminó quedándose con ellos.
